LA TRAGEDIA DE LA GUERRA

paz 3

 No quiero la guerra. Ni en Siria, ni en Egipto, ni en Afganistán, ni en Irak, ni en el Congo, ni en Israel, ni en Colombia, ni en ninguna parte del mundo, sea cual sea su origen.

La rechazo totalmente, porque la guerra – toda guerra – es inhumana. La hacemos los hombres, pero es inhumana porque produce muerte, destrucción, sufrimiento.

No hay guerras justas. Toda guerra, aunque políticamente parezca aceptable, es injusta, porque sus consecuencias son siempre desastrosas para un grupo grande de seres humanos, que no pueden escapar de ella.

Todos lo sabemos perfectamente, quienes más sufren en una guerra, cualquiera que sea su origen y su razón de ser, son los niños, los ancianos, los pobres y las mujeres, es decir, las personas más débiles de la sociedad, que, generalmente, no tienen nada qué ver ni con su origen ni con sus resultados.

La guerra nace del orgullo, del egoísmo, de la intolerancia, y eso mismo produce.

Nadie gana una guerra, porque el sólo hecho de tener que recurrir a ella, significa cortedad de vista, pobreza espiritual, incapacidad para el diálogo constructivo con el otro.

No se es inteligente cuando hay que recurrir a la violencia para solucionar los problemas que se tienen internamente o con otros países. Y menos aún, cuando se piensa que se tiene el derecho de intervenir en las luchas internas de otros lugares, con la orgullosa convicción de que la última palabra que hay que decir y escuchar es siempre la propia.

¿Cuántas guerras se han librado en el mundo hasta el día de hoy, y qué han dejado a la humanidad?… ¡No somos mejores ahora que antes, y tampoco más libres, más justos, más felices!… ¡Todo lo contrario!…

Una guerra, aunque sea “ganada”, deja tras de sí una estela de muerte imposible de borrar. Una guerra, aunque parezca “justa”, sumerge en el abismo del dolor y la desesperanza, a muchos, muchísimos, hombres y mujeres, niños y jóvenes, que tal vez nunca podrán recuperar su vida normal. Una guerra siempre trae consigo orfandad, pobreza, soledad, abandono, odios y rencores, que de tiempo en tiempo volverán a surgir para dar origen a una nueva confrontación.

¡No quiero la guerra!… Por eso los invito a todos a participar en la Jornada de oración y ayuno, convocada por el Papa Francisco, para este sábado 7 de septiembre, y a hacernos presentes por la televisión, en la celebración especial que se tendrá en San Pedro entre las 19:00 y las 23:00 horas, que en Colombia corresponden a las 12:00 m y las 6:00 pm.

“¡Nunca más la guerra!…

El uso de la violencia nunca lleva a la paz:

la guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia…

Vivo con particular sufrimiento y preocupación las muchas situaciones de conflicto

que hay en nuestra tierra.

Pero en estos días, mi corazón está profundamente herido

por lo que está sucediendo en Siria

y angustiado por el dramático desarrollo que se perfila.

Dirijo un fuerte llamado por la paz”.

Papa Francisco

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s